Lucho imaginando que aquello que dicen no es cierto, me debato en un insoportable ajetreo que consume mi conciencia y no me deja pensar. Quiero creer sólo en ella, en nadie más, pero creer en ella me ha costado tan caro, si las cosas pudieran ser más fáciles, si él no existiera o si ellos jamás se hubieran conocido.
Pero la vida pocas veces es feliz espontáneamente, en cambio si lo es triste de forma natural, la felicidad la buscas, la conquistas, a la tristeza le huyes, o si eres lo suficiente valiente la enfrentas.
Sí, la amo, eso es más que cierto, pero me irrita que se equivoque tanto y tan constantemente.
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