viernes, 30 de diciembre de 2011

instantes...

Perdió el arte de reír...y de llorar, su rostro nunca volvió a ser el mismo, en el fondo de sus líneas arrugadas parecía quedar el vestigio de lo que antes fue una mirada feliz, ahora, sus ojos caían en sollozos cada vez que advertían la forma como solían inspeccionarla. Nunca nadie volvió a creer en ella, el mundo se cerró para darle la espalda, y ella lo hizo para no tener que saber nada más de él.

Cuando volvió a verlo, comprendió que todos teníamos derecho a un tiempo de depresión, y el de ella, ya había pasado. Era feliz de nuevo.


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