Era la última vez que la vería así, quizá la habría besado ahí, en las postrimerías de nuestra relación, pero jamás sucedió, su sombra se desvaneció en el zaguán de mi edificio y ese se convertiría en el recuerdo final de un año atiborrado de sensaciones opuestas. De amor y odio, pasión y desencanto, romance y tedio, ilusión y desahucio, etc.
Talvez pude haber luchado por ella, pedirle que se quedara un instante más, que esperara a que yo me fuera, nadie tenía porque salir lastimado. Nunca me escuchó, mis palabras sórdidas se desvanecían en la lluvia del momento, de todos los días. Era extraño, como si el cielo llorara también.
http://www.youtube.com/watch?v=za7xpU8oEA0
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