Hay días en los que siento que mi mente está sobre cargada. Muchos pensamientos flotan insistentes, simultáneos, se desordenan... algunos explotan en miles de partículas de sueños que se adhieren sin sentido a los pensamientos mas sólidos y entonces, siento la confusión...
A veces solo me queda hablar, hablar ese caos interno y arrojarlo al viento dónde ya no me pertenezca, donde pueda flotar eternamente...hablar, solo hablar sin decir nada, hablar, pronunciar palabras, destruir sintaxis, asesinar la lógica...hablar la confusión de los sueños y los pensamientos que estallan y se unen. Como en un poema eterno, sacando de la bolsa, palabras al azar...
Los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo
el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño*
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño*
Decir falacias utópicas, frases sin sentido que solo vuelen, sin posarse en nadie, sin hablar de nada...No sentir por un momento la responsabilidad del sentido, el compromiso del significado, la explicación, la intención, solo la nada en palabras, vacías, esperando ser llenadas y sin embargo huyendo...volátiles y risueñas...palabras, solo palabras hasta que la confusión se haya deshecho, hasta que regrese el orden momentáneo y falaz que se había ido...
Y de nuevo a la cordura lingüística, a la intención, al sentido, a la comunicación...regresar al proceso, al mensaje y al código...hablar, decir cosas y comenzar de nuevo a llenar la mente...
*Tristán Tzara, Agua salvaje
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