jueves, 16 de septiembre de 2010

La palabra tomada...

Se acercan lentas y densas... se posan abrumadas sobre la memoria, se asientan pesadamente...están cargadas y sentimos como nos agobia su peso, un peso que ni siquiera les pertenece...un peso que mas bien nos pertenece y que hemos puesto sobre ellas, es ese sentido que no existe más que en nuestras mentes...

Son las palabras, aquellas trágicas carretas de nuestros pensamientos...que vienen a devolvernos lo que les hemos dado, se presentan como fútiles sonidos o trazos vacíos, pero luego entran y vemos detrás de su rostro despejado, nuestras ideas densas de significado que termina por cubrirnos...

Es así como de pronto el anarquismo deja de ser una doctrina y se vuelve el recuerdo de unos ojos de color café y una sonrisa, las ovejas ya no son animales sino esa voz temblorosa que llega lejana, la piscina no es ya un lugar sino un hermoso color indescriptible...y así, lentamente, sin que lo notemos, las palabras se llenan de nosotros... y se vuelven como anzuelos para traer de cuando en cuando recuerdos sumergidos...

Aún así la palabra sigue siendo siempre volátil, siempre libre porque no se carga eternamente de un solo sentido sino que se aleja de uno y de otro y se renueva...así como los recuerdos se debilitan y se hacen borrosos con el tiempo o se hacen opacos bajo la luz de los nuevos. La palabra entra también en ese ciclo infinito, que se actualiza con nuestra vida misma, con el tiempo...

...Entonces, el lenguaje se hace propio y el mundo se hace nuestro a través de la palabra...


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