Y aún cuando nuestro ejército se enfrentra contra una desaforada horda de bárbaros, no nos pesan las bajas de nuestros hombres y la creciente debilidad de nuestran fuerzas. Al contrario, se han hinchado los corazones de cada uno de los miembros de esta humilde legión, y es grato ver el valor en cada recluta, cuyas almas hoy brillan impetuosamente alzando un portento de esperanza que nos devuelve el ánimo para seguir soñando.
Agotaremos hasta el último ápice de nuestras fuerzas, gastando los más ínfimos rescoldos de la pasión escondida en los lugares más reconditos de nuestros cuerpos. Y es aquel sentimiento visceral nacido desde el centro de la tierra el que nos guía hacia la gloria, aspirando coronar nuestras metas e ilusiones en ese objetivo mayor que será nuestro próximo éxito.
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Nos despedimos de ustedes otra vez, el blog zarpa hacia las profundidades de lo perdido, las tinieblas de lo olvidado, las tierras de país del nunca jámas, hacia el parsimonioso andar del descanso...la verdad es que debo decirle adiós al blog de nuevo, pero no os preocupéis que volveremos pronto, os aseguro.
La cosa es que estoy bajo mucha presión y debo liberar cargas, asi que dejaremos que el blog flote solo por un tiempo.
NOTA: Enamórense de Cortázar con este cuento
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