jueves, 4 de marzo de 2010

Sólo por curiosidad

Por curiosidad y sólo por eso, no por otra cosa, la mire. Me fije en sus tenues ojos y en su fina sonrisa, en las líneas que marcan su rostro al sonreír y en su abundante cabello liso.

Volteé mis pupilas para verla de nuevo y de repente su mirada desafío la mía, quería mantener firme mi intención y cautivarla, pero sus artificiosos anillos de luz incandescente vencieron mi augusta empresa.

Y fue solo por curiosidad que quise saber su nombre, desilusionarme una vez mas y dilucidar pequeños hilos de luz de una falsa esperanza. De un falso nuevo amor, de la eterna falacia del romance y de mis reiterados fracasos en cada relación. Fue entonces cuando pensé en maquinar un brillante plan para no solo saber cómo se llamaba, sino mejor aún, para conocerla.

La curiosidad me llevo a saber algo más que solo su nombre, pero aún cuando había hablado con ella, no sentía que en realidad la conociera.

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